Anuncio concerniente a la Asamblea General

Comunicado de prensa

La siguiente declaración fue emitida por el Supervisor General Oscar Pimentel:


Saludos y Dios les bendiga estimados santos. Gracias por reunirse conmigo por unos momentos. Hoy estoy aquí para hablarles de nuestra Asamblea General para el año 2020.

Muchos de usted, si no todos, quizás conozcan que hemos tenido que tomar algunas decisiones desagradables respecto a varias de nuestras actividades y eventos anuales que disfrutamos celebrar, y algunas que esperábamos inaugurar por primera vez este año de Asamblea. Nuestros servicios regulares han sido interrumpidos, juntamente con muchas de nuestras visitas agendadas a los hogares de los miembros, iglesias locales, regiones y naciones por nuestros obreros a cada nivel de la Iglesia.

De tiempo en tiempo las circunstancias inesperadas surgen que pueden estorbar un evento programado. Cuando ese evento es de suma importancia para nosotros solamente se aumenta la dificultad de tener que tomar decisiones desagradables con respecto a ese evento.

Después de mucha oración, y detrás de consultaciones con el Comité Administrativo, Comité de Misiones Mundiales y los Coordinadores de Operaciones de Asamblea, quiero informarles que mientras que ha sido nuestro propósito realizar nuestra Asamblea General Anual el 1ro de Septiembre al 6 de Septiembre del 2020, desafortunadamente y lamentablemente he determinado que la Asamblea de este ano quedará postergada de forma indefinida.

Muchas razones motivaron la postergación incluyendo las dificultades logísticas y desafíos internacionales causados por la reciente pandemia y sus ondulantes efectos alrededor del mundo. Esta decisión también fue tomada por mayor preocupación del bien estar de nuestra gente maravillosa a quienes la presente ola de enfermedad expondría a riesgo.

Como uno que espera con interés la Asamblea General, echaré mucho de menos las experiencias que muy a menudo compartimos en nuestra reunión anual. Aun así, quisiera animarnos a permanecer “…ardientes en espíritu; sirviendo al Señor; Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración” (Rom. 12:11-12).

Durante la pandemia de la gripe Española del 1918 y todas la prohibiciones que fueron establecidas que cerraron todas las iglesias y no permitieron reuniones públicas de ningún tipo a fin de ayudar a detener la ola de muertes, el Obispo Tomlinson pudo reportar en su diario las siguientes palabras, “La Iglesia está creciendo y la obra sigue avanzando a pesar de la oposición y el desánimo.”

Durante este tiempo, también podemos crecer a pesar de la pandemia. Las almas se pueden salvar a pesar de la pandemia. El evangelio de Jesucristo y el mensaje de la Iglesia se puede predicar a pesar de la pandemia. Podemos administrarle a alguien a pesar de la pandemia. La Iglesia es un organismo vivo, que respira, compuesta de miembros de carne y sangre que pudo adaptarse a las condiciones mundiales en el 1918, y ella puede adaptarse hoy y funcionar en el 2020.

Existe una frase proverbial a menudo utilizada para animar el optimismo y una actitud del tipo “puedo hacerlo” cuando se enfrenta la adversidad y quizás un infortunio, esta dice, “Si la vida te da limones, aprende a hacer limonada.” Estoy seguro que la han escuchado antes, quizás la han usado.

Algunos quizás sientan que lo que estamos experimentando es solamente amargura y dificultades indebidas en la vida, y no encontramos razón para alabar y trabajar para el Señor.

Pero, ¿Qué clase de Iglesia seremos? ¿Qué clase de miembro quiero ser? ¿Me revolcaré en lo que parece se mi infortunio, o más bien hare lo mejor de mi situación actual? ¿Permaneceré parado con los limones proverbiales en las manos, sintiéndome amargo o haré algo de mi situación? ¿Usted ve piedras de tropiezo o un paso clave hacia el éxito? ¿Usted be obstáculos u oportunidades?

Este es un momento en el cual yo pueda ser tentado para decir, “Bueno no puedo hacer esto o aquello, por causa de la pandemia,” “No puedo ayudar o administrar, debido a la enfermedad,” “No puedo regocijarme,” “No puedo orar,” “No puedo cantar,” “No puedo, no puedo, no puedo.” La verdad es que el “no puedo” jamás hizo algo. ¿Qué de lo que “si puedo hacer”? Las Escrituras dicen, “Todo lo que te viniere á la mano para hacer…,” pero necito encontrar lo que sí puedo hacer en vez de quedarme mirando fijamente a los que no puedo hacer o no he podido hacer, pero tengo que buscar a fin de encontrar—entonces buscaré y al encontrar lo que puedo hacer la Biblia dice, “…hazlo según tus fuerzas…” (Ecl. 9:10).

Nuestro trabajo en el mundo tiene que seguir adelante, por lo tanto, hay que ocuparnos hasta que Él regrese por Su esposa que se ha aparejado. No veo contratiempos para la Iglesia, solamente una oportunidad para ser lanzados hacia un tiempo de avivamiento y fervencia espiritual. Uno nunca sabe lo que Él tiene en reserva. Siga mirando hacia arriba porque nuestra redención está cerca.

Espero con ansias saludar a todos en nuestra próxima Asamblea General, si el Señor permite.  Hasta entonces, “…que converséis como es digno del evangelio de Cristo; para que, ó sea que vaya á veros, ó que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio” (Filipenses 1:27).