Anuncio de Escuela Dominical

Press Release

La Escuela Dominical es un brazo de enseñanza vital de la Iglesia encargada de nutrir y desarrollar almas en una vida espiritual más plena y rica. Utilizar el auxiliar de la Escuela Dominical a su máximo potencial es una forma de ayudar a que su iglesia local crezca. Bettie Marlowe, La Coordinadora General de Escuela Dominical, nos recuerda de la importancia de la Escuela Dominical y nos presenta el tema de 2020-2021 esta mañana.


«El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra: y las enseñarán á sus hijos» (Deuteronomio 4:10)

“Harás congregar el pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman á Jehová vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley» (Deuteronomio 31:12).

“Juntar” requiere esfuerzo. Y se usa muchos métodos. Los vaqueros usaban sogas para juntar caballos salvajes y ganado. Parecía una forma apropiada de capturar a los extraviados.

Hay más formas que son igualmente efectivas. Estaba ayudando a un granjero a reunir ganado que se había aventurado en el pasto. Me dijo, “Mira esa vaca de allá. Si podemos hacer que se dirija a la puerta, los demás la seguirán.” Efectivamente, la metimos entre nosotros y ella se dirigió a la apertura. Todos los demás siguieron su ejemplo y pronto estuvieron a salvo dentro de la cerca.

Ahora, no sé si las vacas piensan lógicamente, pero sin duda, sabían en qué vaca confiar. Ella era la líder del rebaño. Estoy seguro de que no tuvieron una reunión y votaron por ella, pero de alguna manera ella mantuvo esa posición. Ella no dio la vuelta, abofeteándolos o incluso empujándolos, simplemente se dirigió en la dirección correcta y ellos la siguieron. Instinto, supongo. (¿Cree usted que Dios ha inculcado en cada ser humano el instinto de buscarlo?)

Las ovejas también seguirán a su líder. Juan 10:16 “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

Entonces, ¿cómo «escuchan» la voz del pastor? Como en la Escritura, Dios dijo, “yo les haga oir mis palabras …” Entonces hay dos pasos: 1ro – Júntame el pueblo; 2do – yo les haga oir… las cuales aprenderán. Suena como el trabajo de la Escuela Dominical para mí. Pero debe haber maestros llenos del Espíritu Santo que aprendan de la Palabra para ganar a otros para Cristo y Su Iglesia. Sin la guía del Espíritu Santo, las personas podrían ser guiadas en todas las direcciones.

La esposa de un pastor me contó de un tiempo, cuando sin saberlo, dirigió una procesión fúnebre por el camino equivocado. Su esposo le dijo que viajaría con la familia y que ella seguiría ese auto, los demás detrás de ella. Mientras conducía, mantuvo una conversación con otras personas en su automóvil, y cuando los autos delanteros y el coche fúnebre se giraron, ella no se dio cuenta y siguió adelante. Ella no sabía a dónde iba. A través de la ciudad, y al darse cuenta de que estaba perdida, siguió conduciendo en busca del cementerio; los otros autos la seguían. Finalmente llegó al cementerio, viniendo desde la dirección opuesta.

Hay una razón para “juntar el pueblo” – deben escuchar el mismo mensaje. No importa de qué país, cultura o localidad vengan, Jesús oró para que su pueblo fuera uno. Él le dio la comisión a Sus discípulos primero y a nosotros.

Ve fuera del reino de lo familiar. Deuteronomio 31:12 ofrece una lista completa de personas: hombres, mujeres, niños y extranjeros. Ahí está el objetivo: “… oigan mis palabras … aprendan de temarme … enseñar a sus hijos … cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.” ¿Sabes lo importante que es la Escuela Dominical en el plan de Dios para Su Iglesia?

Y luego, en 1 Crónicas 16:35, leemos, “y decid: sálvanos, oh dios, salud nuestra: júntanos, y líbranos de las gentes, para que confesemos tu santo nombre, y nos gloriemos en tus alabanzas.”

“Vamos a regocijarnos, trayendo las gavillas.”