Aprended de Mí

Comunicado de prensa

Durante los últimos tres años, el tema de nuestro trabajo de la Escuela Dominical ha sido “Abrazar la visión, abrazar la palabra, abrazar el trabajo. La visión es más que solo reconocimiento. La visión se manifiesta por la acción que provoca. Y la acción inicial es «Aprended de mí» – las propias palabras de Jesús (Mateo 11:29). 

Pablo dijo en Filipenses 3:8-11: “Y ciertamente, aun considero todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, Y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad a su muerte, Si en alguna manera llegase a la resurrección de los muertos.”

Que deseo; qué determinación tuvo Pablo de «conocer a Cristo». Lo expresó con tanta fuerza: – “A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos” Esto es “el eminente conocimiento de Cristo Jesús,” lo único que puede conducer a la meta final: “en conformidad a su muerte;” y poder participar de la resurrección.

No debemos buscar conocer a Cristo, sino experimentar a Cristo de cerca y personalmente. ¿Cuál es el eminente conocimiento de Cristo Jesús? Es esa bendición que viene a través del Evangelio de Jesucristo: nuevo nacimiento, santificación y morada del Espíritu Santo.

Es tentador detenerse y celebrar conociéndolo y el poder de su resurrección, pero debemos continuar conociendo la comunión de sus sufrimientos.

Cuando la madre de los dos discípulos vino a Jesús (Mateo 20:23) buscando un favor especial para sus hijos — “Di que se sienten estos dos hijos míos, uno a tu mano derecho, y el otro a tu izquierda, en tu reino. — Jesus dijo, No sabes lo que pides. A los discipulos, les dijo, “¿Podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado? Y ellos le dicen: Podemos.”

Su respuesta fue “A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados; mas el sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está aparejado de mi Padre.”

Muchos quieren el poder de la resurrección y desean sentarse en lugares altos con Dios, pero no la parte que sufre: no beber de «mi vaso».

Estoy abrumado cuando pienso en ese “vaso.” Pero Cristo dijo, “A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados …” Mientras escribo esto, me invaden las lágrimas porque no puedo expresar lo profundo de beber de Su vaso. Oro para que sientas el movimiento del Espíritu Santo al llevarte a la plena comprensión de su significado. Ya no puedo permitirme ser casual al proclamar un conocimiento de mi Salvador. Cuando participo del vaso de la comunión, tengo que saber y aceptar todo lo que significa. Tomando de “mi vaso” no es un ritual, pero una ordenanza que no debe tomarse a la ligera. Al hacer esto, decimos: «Beberé de este vaso de la que tú bebes». Oh, Dios, ¿puedo? Oh, mi señor, quiero conocerte.

Veamos a 1 Juan. La palabra «saber» aparece 39 veces en este libro, ocho veces en el Capítulo 5. Examinemos el significado: Percibir con certeza, comprender claramente, tener una percepción clara y cierta de la verdad, los hechos o cualquier cosa que exista. Conocer una cosa excluye toda duda o incertidumbre de su existencia. Tener plena seguridad de, distinguir; no ser ajeno.

Leí esa última frase de nuevo: «No ser ajeno». Tenemos diferentes niveles de «conocer» a las personas. Algunos son buenos amigos. Compartimos confidencias, hablamos a menudo, comemos juntos, lloramos o reímos juntos; en otras palabras, compartimos la vida. Otros que conocemos de pasada con un saludo, una sonrisa, un apretón de manos, o tal vez un abrazo si un poco más cerca. Algunos los vemos con poca frecuencia, pero todavía cuentan como amigos, incluso si no hablan durante algunos meses o años. Y luego hay extraños a los que podemos asentir. Pero para Cristo, no quiero ser un extraño.

¿En qué nivel ponemos a Jesús? Pablo dijo, “A fin de conocerle …” Cuanto más lo conocemos, más lo amamos y cuanto más lo amamos, más nos volvemos como Él.

La Palabra nos exhorta a «aprender».

Isaias 1:17: Aprended a hacer bien, buscad juicio, restituid al agraviado, oíd en derecho al huérfano, amparad a la viuda.

Deuteronomio 17:19: Y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; 

Deuteronomio 31:12-13: Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las palabras de este ley. Y los hijos de ellos que no supieron oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra, para ir a la cual pasáis el Jordán para poseerla.  

Tito 3:14: Y aprendan así mismo los nuestros a gobernarse en buenas obras para los usos necesarios, para que no sean sin fruto. 

La razón: “Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su Nombre.” (Juan 20:31).