6 de junio de 2025 • Jacob Anders
HYPE 2025 celebrado en Cleveland, TN

¡Qué fin de semana! Más de 200 personas se reunieron para HYPE 2025 bajo el poderoso lema: “Establecidos”. De principio a fin, el Espíritu Santo estuvo presente para conmover corazones, animar a los débiles y establecer a esta generación en la verdad.
El viernes por la noche marcó la pauta con un conmovedor mensaje del hermano Joshua Farthing. Predicando bajo la unción, desafió a los jóvenes no solo a establecerse en la gracia, sino a ir más allá de un fervor superficial hacia un profundo conocimiento de Dios. Basándose en la historia del Antiguo Testamento de Ahimaas (el joven que corrió sin mensaje), instó a los jóvenes a buscar contenido antes de buscar plataformas. “No pidan una licencia hasta que tengan algo que decir”, advirtió. Este encargo fue a la vez aleccionador e inspirador. Ese mensaje despertó un serio espíritu de reflexión y preparación entre nuestros jóvenes, que se mantuvo durante todo el fin de semana.
El sábado estuvo repleto de aprendizaje. Organizamos tres bloques de cuatro clases optativas, con 12 maestros que impartieron a nuestros jóvenes una enseñanza bíblica, practica y ungida. Cada aula estaba llena de estudiantes comprometidos y entusiasmados. La respuesta de los jóvenes fue abrumadora: se sintieron desafiados, fortalecidos y agradecidos por la inversión de tiempo y la verdad de cada instructor. Muchos se marcharon testificando que se sentían listo para volver a casa y dar testimonio a sus amigos.
Después del almuerzo, pasamos a una sesión de preguntas y respuestas de dos horas donde se formularon 25 preguntas y se dieron respuestas bíblicas. No fue solo un momento de preguntas y respuestas. Fue un momento genuino donde los jóvenes se sintieron escuchados y comprendidos. Las preguntas abarcaron desde doctrina y ministerio hasta luchas personales y santidad práctica. Nuestro panel no solo ofreció respuestas; ofreció atención sincera y sabiduría a nuestros jóvenes.
El sábado por la noche, tuve el privilegio de predicar sobre el tema: “Establecidos en la fe”, basado en Hechos 16:5. Así como las iglesias se establecieron mediante los decretos que se emitieron desde Jerusalén, nuestros jóvenes deben estar arraigados en la doctrina de la Biblia, tal como la interpreta la Asamblea General. El servicio del altar que siguió fue inolvidable. Después de un buen rato buscando a Dios, nadie se apresuró a regresar a sus asientos. Los canticos de alabanza continuaron espontáneamente, y una oleada tras otra de adoración inundó la sala. Era evidente: los muros que se habían erigidos durante años contra Dios y Su Iglesia estaban siendo derribados por el poder del Espíritu y la Palabra de Dios. Observé cómo jóvenes que antes resentían a la Iglesia ahora alzaban su estandarte y cantaban sobre su belleza. ¿Quién sino Dios puede hacer semejantes cosas?
Pero el momento culminante del fin de semana llegó el domingo por la mañana, cuando el Supervisor General, el hermano Oscar Pimentel, pronunció un mensaje que jamás olvidaré. Predicando con urgencia y convicción, llamó a esta generación a afirmarse en la verdad presente, la misma verdad que nos ha sido trasmitida, no mediante fabulas ingeniosas, sino mediante la Palabra segura de Dios. La congregación estuvo de pie durante los últimos quince minutos de su sermón, no por mera formalidad ni respeto, sino porque nos conmovió la fuerza y la desesperación de su voz. El hermano Pimentel nos recordó que no basta con haber aprendido la verdad; debemos aferrarnos a ella y regocijarnos cuando la recordamos, aunque la hayamos escuchado miles de veces. Eso es lo que nos impedirá caer.
El altar se llenó rápidamente después del mensaje, y la respuesta de nuestros jóvenes fue innegable. Con las manos alzadas, los rostros bañados en lágrimas y oraciones sinceras buscaron a Dios con fervor y sinceridad, y Él los encontró. Algunos rededicaron sus vidas. Otros sintieron un claro llamado a un compromiso más profundo. Muchos se marcharon establecidos de una manera en la que no lo habían estado antes.
Desde las clases hasta los llamamientos al altar, este fin de semana de HYPE no fue un evento más; fue una cita divina. Dios está levantando una generación que no se deja fácilmente sacudir ni influenciar, sino arraigada, cimentada y establecida en la verdad.
A cada maestro, líder, músico y joven que llegó con hambre y se fue transformado, “¡Gracias!”. Dios está obrando algo poderoso entre nuestros jóvenes. Aferrémonos a la Palabra segura y sigamos firmes en ella.































































































































