21 de abril de 2026 • Yonny López Rojas
Una iniciativa misionera da lugar a una nueva iglesia y a contactos en expansión en Colombia

El 15 de enero salimos de la ciudad de Bogotá. El hermano Germán Castellanos y yo nos dirigimos a la ciudad de Cartagena para reunirnos con el Supervisor General, el obispo Oscar Pimentel, y el Secretario General de Lenguajes Mundiales, obispo Luis Bañuelos, junto con el hermano Luis Fuentes, nuestro contacto y chofer en Cartagena.
Fuimos al hotel y luego salimos a visitar a la hermana Carmen Padilla. También contactamos a su hijo, Moisés Martínez, que pastorea una congregación independiente. Continuamos nuestro recorrido para visitar a algunos hermanos en Bayunca, concretamente en la zona del 14 de enero, en la casa del hermano Amauri y su familia. Allí compartimos las Verdades Prominentes y establecimos contacto para seguir visitándoles en el futuro. A partir de ahí, visitamos a otra hermana, Diocelina, con quien compartimos puntos doctrinales y establecimos una buena conexión.
Al día siguiente, el 16 de enero, emprendimos un viaje por carretera de varias horas hasta La Piche, en el departamento de Sucre, a la casa de la familia Meza. Esa noche, tuve el privilegio de predicar un mensaje sobre la unidad y la Iglesia. Al día siguiente, sábado 17, tuvimos un momento para compartir puntos doctrinales, así como preguntas y respuestas.
Esa noche, viajamos a Tolú Playa, donde visitamos otra congregación independiente pastoreada por la hermana Carmen Marimón. Nos reunimos con ella antes del servicio para compartir puntos doctrinales y establecimos un buen contacto. Ahí predicó el hermano Luis Bañuelos.
La mañana del domingo 18, se predicó la Palabra del Señor y comenzamos el servicio para organizar la Iglesia en La Piche, donde cuatro hermanos tomaron el pacto. De este modo, la Iglesia se estableció oficialmente en esta zona y el hermano Esnaider Meza fue nombrado pastor. ¡Gloria a Dios por lo que el Señor está haciendo en la costa colombiana!
Cuando regresamos a Cartagena, visitamos a un pastor independiente llamado Favio. Compartimos la doctrina con él y le dejamos tratados bíblicos, estableciendo otro contacto. Desde allí, regresamos al hotel para descansar, ya que al día siguiente, 19 de enero, volvíamos a nuestros hogares.
Quiero agradecer a nuestros representantes del Cuartel General y al Cuartel General por su valioso apoyo, sin el cual habría sido difícil llevar a cabo este exitoso viaje misionero. ¡A Dios sea la gloria!
























