5 de mayo de 2026 • James Horne
No Olvidados: Recordando a Nuestros Miembros y Ministros Mayores

Cuando fui editor asistente de La Luz Vespertina, escribí un artículo en la edición de noviembre de 2015 titulado “Agradecido por las joyas de Dios”, que hacía referencia a los tesoros preciosos que se encuentran en la membresía y el ministerio de La Iglesia de Dios en todo el mundo. Este artículo se centró en una persona, pero el contexto se extendió a todos los que han servido fielmente al Señor y a la Iglesia, así como a quienes nos han impactado positivamente.
Desde hace tiempo tengo la sensación de que quizá los miembros y ministros mayores puedan sentirse algo olvidados tras sus muchos años de servicio fiel. Me gustaría decir que cada uno de ellos que tenemos en La Iglesia de Dios sigue siendo vital para nuestro trabajo. Muchos se han ido a recibir su recompensa, pero los que quedan entre nosotros son un tesoro de experiencia y su obra que han hecho para Dios es para que aprendamos y construyamos sobre ella.
El artículo decía en parte: “‘Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día que yo tengo de hacer …’ (Mal. 3:17). Pagad á todos lo que debéis… al que honra, honra’ (Ro. 13:7)”.
¡Hay tesoros especiales que se encuentran en La Iglesia de Dios en todo el mundo! Desde el miembro preciado hasta el líder ungido que ha gobernado bien y a quien se le debe otorgar “doble honra”, Dios posee muchas joyas inestimables por las cuales damos gracias. Estas joyas espirituales se han convertido en diferentes personas: un padre o abuelo piadoso, un miembro de la Iglesia o un ministro que ejerció alguna influencia espiritual positiva en nuestra vida. Resulta oportuno reflexionar sobre aquellos que nos han bendecido o han influido en cada uno de nosotros a lo largo del viaje de la vida. Parecería sumamente apropiado hacerles saber lo que les apreciamos, siempre que tengamos el privilegio de todavía poder hablar aún con ellos.
Dediquemos tiempo a expresar nuestra gratitud por las “joyas” de Dios.
“…Sería conveniente que les hiciéramos saber a estas ‘joyas’ de la Iglesia el impacto que han tenido en nuestras vidas. Dediquemos tiempo… a expresar nuestra gratitud y agradecimiento a aquellas almas preciosas que nos han ayudado, o que han sido una bendición o un aliento. Rindamos honor al Señor, quien hizo posibles estas vidas y estos ejemplos al dejarnos el modelo supremo a seguir —Su propia vida—, y por el precio que Él pagó para hacer posible nuestra redención…”.
Hace años, cuando era Coordinador General del AMIP, impulsé una promoción especial en toda la Iglesia para rendir honor especial a nuestros ministros y miembros de mayor edad. Ahora, desempeñando el cargo de Historiador de la Iglesia, sigo sintiendo la misma profunda inquietud y deseo solicitar la colaboración de nuestros pastores para reconocer, una vez más, a nuestros ministros y miembros de mayor edad. Asimismo, los pastores promotores pueden honrar de alguna manera especial a nuestros pastores de mayor edad.Los detalles de esta iniciativa, así como la forma en que decidan implementarla, quedan a su criterio (ya que no se trata tanto de qué se hace ni de la época del año, sino de poner el énfasis en que sean recordados). En el marco de esta iniciativa, me encantaría ver que, durante el mes de mayo, estas “joyas” de La Iglesia de Dios sean honradas de alguna manera en cada iglesia local. Son valorados y “no han sido olvidados”.














